Nueva evidencia científica explica por qué la gente cree en historias que a todas luces son falsas. El problema radicaría en la débil mente humana.
Mentir es innato en los seres humanos. Y se trata de un juego entre dos pues para que una mentira tenga éxito se requiere que alguien la crea. Como sucedió cuando un neoyorquino llamado David Golberg dijo desde su cuenta en Twitter que Bill y Hillary Clinton tenían una red de prostitución infantil en una pizzería de la capital de Washington. Muchos hicieron caso omiso de la información, pero Edgar Maddison Welch, un hombre de 28 años de Carolina del Norte, creyó el cuento y se dirigió al lugar con su rifle semiautomático para investigar él mismo la situación.
Tras disparar un par de tiros el individuo quedó preso. Este episodio y muchos otros en los que mentiras flagrantes hicieron carrera y determinaron no solo el destino de individuos sino de países fueron objeto de profundo análisis político. Pero recientemente el tema ha pasado a la arena de la psicología donde expertos buscan descifrar por qué la gente cree en información o historias obviamente falsas.
Lo más fácil sería calificarlos de ignorantes, pero los expertos indican que la respuesta es más complicada de lo que parece. Una teoría señala que el ser humano cree en mentiras para tener control. Y mientras menos tenga más tratará de “recuperarlo haciendo gimnasia mental”, dice Adam Galinsky, profesor de Kellog School of Management de la Universidad Northwestern. Pese a que esas ideas equivocadas los lleven por mal camino, Galisnky cree que en la mayoría de casos satisfacen una necesidad psicológica. Para demostrarlo, él y Jennifer Whitson, de la Universidad de Texas, hicieron un experimento que consistió en mostrar a un grupo de participantes dos tipos de imágenes, unas con puntos indefinidos y otras con dibujos claros.
Resultó que 43 por ciento de quienes manifestaron no estar en control vieron imágenes donde solo habían puntos. “Sus mentes asignaron sentido a algo que no lo tenía”, dicen los investigadores. En la vida real la gente también ve patrones frente a situaciones en las que se sienten vulnerables.
Según el historiador Michael Shermer, el ser humano está más predispuesto a creer que a desconfiar porque ello le da más seguridad. La gente cree en supersticiones y en teorías de la conspiración pues así los hechos fortuitos cobran sentido. Shermer, autor del libro The Believing Brain, señala que la aceptación de noticias falsas como verdaderas está íntimamente ligada a la disonancia cognitiva, una teoría que explica la tensión para que exista armonía en la mente entre las creencias y valores de un individuo. Muchos resuelven las disonancias aceptando la mentira como verdad.
Leer completo: Semana
“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción”, Paulo Freire,1996
sábado, 11 de marzo de 2017
lunes, 12 de diciembre de 2016
Coscorrón de Vargas Lleras
El viernes pasado un video de Germán Vargas Lleras se volvió viral. En este el vicepresidente iba caminando junto una gran multitud que lo acompañaba. En un momento dado, una señora intenta acercarse a él para saludarlo muy efusivamente, pero su escolta se mete en el camino y aparentemente pisa a su jefe. La reacción del vice fue inesperada: le dio un coscorrón...
Vargas Lleras asumió la culpa casi de inmediato. “Quiero presentar mis públicas disculpas, como ya se lo había hecho en privado al agente Ahumada, por un incidente que tuvo lugar hace dos días en Ciénaga de Oro (Córdoba). Buscar un justo equilibrio entre la seguridad y el respeto por la ciudadanía no es incompatible”, sostuvo.
Vargas Lleras asumió la culpa casi de inmediato. “Quiero presentar mis públicas disculpas, como ya se lo había hecho en privado al agente Ahumada, por un incidente que tuvo lugar hace dos días en Ciénaga de Oro (Córdoba). Buscar un justo equilibrio entre la seguridad y el respeto por la ciudadanía no es incompatible”, sostuvo.
“Acéptemelas. Son muy sentidas. No es poco el tiempo que llevamos juntos. Yo reconozco que la tarea de ustedes es vigilar y cuidar de mi seguridad”, le dijo en medio de algunos aplausos. Agregó que el incidente que “no debió haber ocurrido” se produjo porque la gente acude a ese tipo de manifestaciones públicas con un gran afecto y que los esquemas de seguridad deben ser más respetuosos con la ciudadanía.
“Claro que acepto sus disculpas, señor vicepresidente. Trabajaremos para tener más cuidado con la ciudadanía”, le dijo el intendente Gabriel Ahumada a su jefe el pasado viernes. El agente de la Policía lleva seis años al lado de Vargas.
Fuente: Semana.com, 12/25/2016 1:24:00 PM
martes, 2 de agosto de 2016
Carta a la estudiante que increpó a Santos en la Universidad Nacional
Por * Julián De Zubiría Samper
2/8/2016
Sara Abril movió las redes sociales cuando se enfrentó
verbalmente al presidente. El director del colegio del que se graduó la invitó
a promover un debate más argumentado y respetuoso frente a las diferencias
ideológicas.
Querida
Sara:
La
semana pasada fuiste noticia de primera plana en los medios y tendencia en las
redes sociales. El presidente Juan Manuel Santos y la Ministra de Educación,
Gina Parody, estuvieron presentes en la Universidad Nacional y tú, en calidad
de representante estudiantil ante el Consejo Superior, tuviste la oportunidad de hablar 4 minutos, los cuales mágicamente se han
convertido en millones por el efecto multiplicador de las redes, la prensa y la
televisión.
Siempre
te hemos recordado como una mujer reflexiva, autónoma, solidaria y combativa,
aunque algo menos flexible de lo que demanda el mundo actual. Fui tu profesor
de la asignatura de “Pensamiento argumentativo” y guardo en la memoria tus
profundos análisis y tu capacidad para interpretar y transferir ideas a nuevos
contextos.
El
día de tu grado en el Merani, en el 2008, me agradeciste por ayudarte a ver tus
errores y por hacerte entender la prioridad de seguir luchando siempre para ser
una mejor persona. Como buena parte de los educadores colombianos, no renuncio
a mi misión, e intentaré seguir orientándote, a pesar de que ya llevas ocho
años fuera del colegio.
La
pregunta a la que te enfrentaste ese día fue en extremo compleja: ¿Qué decirle
al Presidente de la República, si te dan la oportunidad de hablar con él
durante 4 minutos? (¿Qué le diría usted lector, si tuviera la misma oportunidad
que tuvo nuestra egresada?)
Te
felicito por tu independencia de criterio y por indagar siempre por la raíz de
los graves problemas que nos aquejan. Valoro tu sensibilidad y tu compromiso
con los otros. Sin embargo, veo que no tuviste en cuenta dos cosas claves en
cualquier argumentación, las cuales, aunque las trabajamos en clase, es posible
que las hayas olvidado. Y quiero aprovechar esta ocasión para volver a insistir
en ellas.
La
primera fue el descalificar al adversario en el debate y no sus ideas. Discutir
contra la persona y no contra sus argumentos se conoce en la lógica como
falacia ad
hominem y se presenta cuando no nos referimos a
las ideas de nuestro interlocutor, sino a la persona o lo que él representa. Tú
tenías la obligación de responder la pregunta que te hacía el Presidente de la
República: ¿Estás de acuerdo o no con el proceso de paz en curso? Sin embargo,
evadiste la pregunta. Puedes discrepar de sus políticas y enfoques o proponer
otros caminos; pero, en cualquier caso, estabas obligada a responderle. De eso
se trata un debate argumentado. Y no lo hiciste.
El
segundo error que cometiste fue argumentar múltiples ideas de manera
simultánea. En tu calidad de líder estudiantil, no has debido abordar en 4
minutos temas tan diversos como el TLC, la venta de Isagén, el salario mínimo o
el paro agrario. Te equivocaste, ya que dejaste de enfatizar lo esencial: un
país democrático necesita defender su educación pública para que todos tengan
las mismas oportunidades y se valore el esfuerzo y el trabajo,
independientemente de las condiciones socioeconómicas de origen. Sin educación
pública robusta, las desigualdades sociales se multiplican en lugar de
disminuir.
El
país tiene que seguir avanzando en la gratuidad de su educación superior, como
hicieron de tiempo atrás los países europeos y como están haciendo
recientemente países como Ecuador y Chile. Este último aspira lograr para el
2016 que el 50% de sus estudiantes de estrato 1 y 2 ingresen a la Universidad.
Por el contrario, en Colombia, el programa Ser pilo paga para el año 2019
apenas alcanzará a becar al 2% de los estudiantes graduados de la educación
media, con el agravante de que, al hacerlo, dejará a las universidades públicas
sin sus mejores estudiantes y sin dinero.
Al
igual que tú, soy egresado de la Nacional y también estoy convencido de que,
pese a la asfixia a la que la han sometido, es la mejor universidad del país.
Lamento –como millones de colombianos– que no llegue a más regiones, que se
limite el derecho a la educación al no garantizar almuerzo y transporte a
quienes lo necesitan, que mantenga por décadas congelados sus cupos y carreras
o que, en un acto macondiano, se haya caído hasta el edificio sede de
arquitectura en Bogotá.
El
país necesita debate de ideas y la democracia exige que florezcan múltiples
interpretaciones. Sin embargo, discrepo de las felicitaciones que te envió el
senador Jorge Robledo. No es conveniente debatir 5 ideas al mismo tiempo ya que
se pierde rigor y jerarquización. No fue un acto de patriotismo –como él
señaló–, sino de populismo. Al país le conviene una izquierda reflexiva,
creativa y propositiva y le ha hecho daño un discurso dogmático, sectario,
inflexible y descontextualizado, de ambos lados. No heredemos los males
pasados, sino la esperanza que estamos por construir. Te invito a aportar en
esta tarea, aprovechando el liderazgo que tienes.
La
Universidad Nacional tiene que ser un lugar para debatir ideas de manera
razonada, jerárquica y argumentada. El abucheo es la expresión de la
intolerancia que ha ahogado la democracia colombiana y el recurso al que
recurren quienes no logran estructurar sus argumentos.
Sigue
defendiendo tus ideas, pero garantizando siempre el respeto a las del oponente
y la jerarquización de las tuyas. El actual proceso de paz nos invita a
construir un país más tolerante, diverso y reflexivo, y para ello necesitamos
una universidad pública vigorosa que aporte soluciones a los viejos problemas y
argumentos a las nuevas preguntas. Ésa es la idea que te propuso el Presidente.
Hoy la retomo y te invito a pensarla y discutirla con los estudiantes
universitarios que representas. A propósito, ¿estás de acuerdo en que el
sacrificio que estaremos pagando los colombianos al firmar los acuerdos de paz
es ínfimo al lado de los miles de beneficios que nos dará aprehender a resolver
los problemas con ideas y argumentos y no a los tiros y las agresiones, como
nos lo impuso una “cultura del atajo” que tanto daño le ha hecho a la
estructura valorativa en nuestro país?
Me
despido con profundo cariño. Se me acabaron mis 4 minutos.
*Fundador y director del Instituto Alberto
Merani. También es consultor de Naciones Unidas en educación para Colombia.Fuente: Semana.com
jueves, 19 de mayo de 2016
Trabajar con propósito
Por: EFRÉN MARTÍNEZ | 2016/05/19
¿Para qué estamos hechos? ¿Cuál es nuestro papel en esta historia? ¿Qué sentido tiene esta vida que llevamos?
Este mes tuve la oportunidad de participar en el foro de Empresas Conscientes organizado por Executive Forums de Colombia. Debo confesar que fue sorprendente encontrar más de cien importantes empresarios del país interesados en hacer negocios con consciencia social, todos muy atentos a escuchar sobre aquellos emprendimientos que generan condiciones más dignas para todos. Lo sorprendente y esperanzador fue encontrar dirigentes con estas preocupaciones en un país como Colombia en donde la desigualdad social, según el coeficiente de Gini, lo ubica en uno de los 5 países más desiguales del planeta, con cerca de 4 millones de desplazados por la violencia, con una de cada cinco personas del campo viviendo en situación de extrema pobreza, y en general, con cerca de 15 millones de personas por debajo de la línea de pobreza. Me impactó escuchar a Samuel Azout mostrando cómo los activos de las tres personas más ricas del planeta exceden el Producto Interno Bruto anual de la sumatoria de los 48 países menos ricos del mundo. Tal vez las críticas de Noam Chomsky sobre la concentración de la riqueza tengan razón: hay algo que obviamente no está funcionando bien.
Las palabras del premio Nobel Muhammad Yunus son inspiradoras: “Mi sueño es que nuestros nietos tengan que ir a un museo para ver cómo era la pobreza extrema”. Tal vez suene utópico pensar que esto sea posible, pero aquí lo loco no es tener un sueño de estas dimensiones, lo realmente demente es cuánta indiferencia podemos soportar.
Escuchar al alcalde de Cali Maurice Armitage, hablar de la importancia de repartir una parte de las utilidades de las empresas con los empleados, suena un poco extraño en un foro empresarial, pues se supone que el crecimiento económico es una condición para la superación de la pobreza; sin embargo, la realidad es otra, pues al parecer no existe una relación evidente que muestre que esto es suficiente por sí mismo para lograrlo. Si un rico se gana cincuenta mil millones de utilidades al año, estoy seguro de que si se gasta diez mil millones en sus empleados y en hacer el mundo mejor, no se va a empobrecer, ni comerá menos sabroso, pero si moverá el mercado, aumentará el nivel adquisitivo de las personas y la economía se dinamizará. Al parecer, muchos empresarios se quejan con sus empleados cuando las cosas van mal, hablan de cuánto vienen perdiendo y del dinero que están dejando de recibir; sin embargo, cuando les va bien y tienen grandes utilidades, ¿Hablarán con sus empleados con la misma vehemencia, contándoles cuanto se ganaron?
Ahora bien, no creo que se deba ser rico para hacer negocios conscientes; se puede ser un profesional consciente y con propósito, para quien la riqueza sea tan solo un efecto colateral de un fin más noble; un trabajador con sentido de vida, para quien la prosperidad brota de manera espontánea como efecto de alcanzar un fin y no como el fin en sí mismo; un servidor público o un gobernante que use el poder como medio para alcanzar un fin mayor conectado con la vida y no con un simple interés personal.
Tal vez debemos frenar por momentos y preguntarnos ¿Para qué estamos hechos? ¿Cuál es nuestro papel en esta historia? ¿Qué sentido tiene esta vida que llevamos? Sin embargo, parar la vida no basta, pues pronto es fácil distraerse y seguir enloquecido por tener más. Sólo el verdadero compromiso nos hace parte de la solución; no podemos seguir siendo espectadores ni polizontes de la nave llamada Colombia, pues si quejarse de lo malo del país y hablar mal de los que no hacen lo que deben hacer, cambiara las cosas, tal vez ya seríamos una potencia económica mundial. El compromiso social no se declama, lo único que funciona es la acción sostenida libre de asistencialismo. Hacer negocios no se trata de hacer dinero, pues la riqueza es tan solo un efecto colateral. Hacer empresa, prestar servicios profesionales, vender un producto o cualquier acto de trabajo, debe dotar el día a día de sentido y debe conectarnos con los otros, lo demás no vale mucho, pues al final de la vida, el éxito no puede medirse por el dinero que dejamos, ni por los aplausos recibidos, sino por cuánto nos amaron los que nos aman, qué tan solos o acompañados llegamos a la vejez, de que valió nuestra vida o que tan mejores seres humanos se hicieron todos aquellos que tuvieron que ver con nosotros.
info@efrenmartinezortiz.com
Fuente: Semana.com
domingo, 1 de mayo de 2016
Enseñar no es transferir conocimiento. Crear es comprender.
Por: Carlos Magro
Publicado por RedesIB el 1 de Mayo de 2016
“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción”, escribió Paulo Freire en 1996 en su libro Pedagogía de la Autonomía.
Muchos años antes, John Dewey había dicho que preparar a los alumnos para la vida futura consistía sobre todo en proporcionarles el dominio sobre sí mismos y que “el pensamiento se origina y desarrolla en las necesidades y en las demandas de la vida práctica”. Desarrollar la autonomía del alumno y vincular el aprendizaje a la vida son dos de las claves de la pedagogía de Dewey quien siempre defendió que la mejor manera de aprender es haciendo, que aprendemos haciendo, o mejor, que aprendemos haciendo y reflexionando sobre lo que hemos hecho.
Muchos años antes, John Dewey había dicho que preparar a los alumnos para la vida futura consistía sobre todo en proporcionarles el dominio sobre sí mismos y que “el pensamiento se origina y desarrolla en las necesidades y en las demandas de la vida práctica”. Desarrollar la autonomía del alumno y vincular el aprendizaje a la vida son dos de las claves de la pedagogía de Dewey quien siempre defendió que la mejor manera de aprender es haciendo, que aprendemos haciendo, o mejor, que aprendemos haciendo y reflexionando sobre lo que hemos hecho.
A finales de los años 60, antes de que existieran los ordenadores personales, el informático estadounidense Alan Kay empezó a trabajar en la idea de construir uno que sirviera como instrumento pedagógico. En 1972 publicó el artículo A personal computer for children of all ages, en el que describía el antecedente más claro de nuestras actuales tabletas, el Dynabook, y cuestionaba la tendencia a tratar de solucionar todos los problemas de la sociedad recurriendo a la tecnología. En ese artículo, Kay aprovechaba para criticar también la pasividad pedagógica que fomentaban tecnologías educativas como las máquinas de aprendizaje, entonces, como ahora, muy a la moda. Una y otra advertencia resultan hoy absolutamente vigentes como bien nos han demostrado Evgeny Morozov y Audrey Watters, respectivamente.
En ese mismo artículo, Kay sostenía que para él los niños son más como verbos, predispuestos a la acción, que sustantivos. Y que la clave del aprendizaje estaba en pensar en ellos más como actores que como sujetos pasivos de su propio aprendizaje. Para Kay, el atributo principal que debía tener un nuevo dispositivo como los ordenadores personales era permitirnos “volcar” nuestros pensamientos. Lo importante de la tecnología por venir eran las posibilidades que nos abría para crear, construir y programar. Era el hecho de poder convertirnos no solo en consumidores sino en productores de información y conocimiento. Lo interesante del porvenir era que podíamos construirlo.
Kay es conocido por ser uno de los ingenieros que trabajaron en el mítico laboratorio de investigación de Xerox en Palo Alto en la década de los 70 y 80 (Xerox PARC)y por ser uno de los padres de la programación orientada a objetos y el desarrollo de la interfaz gráfica de usuarios de la luego saldría, entre otras cosas, la misma compañía Apple. A Kay también se le atribuye la poderosa frase de que “la mejor manera de predecir el futuro es crearlo” que es, en realidad, una versión del aforismo del poeta italiano Cesare Pavese que el mismo Alan Kay utilizó en su artículo de 1972 sobre los Dynabook: “Para conocer el mundo, uno debe construirlo”.
El Alan Kay que más nos interesa aquí es el que coincidió con Seymour Papert a finales de esa década de los 60. Kay y Papert estaban entonces muy interesados por explorar cómo los ordenadores podían transformar nuestra formas de pensar y aprender y cómo podíamos utilizarlos para mejorar el aprendizaje de los niños, concretamente el aprendizaje de las ciencias y las matemáticas.
Su pensamiento pedagógico estaba muy influido por el psicólogo Jean Piaget con quien Papert trabajó en Ginebra entre 1959 y 1963. Piaget sostenía que el conocimiento es producto de la actividad constructiva del sujeto, tanto física como intelectual. Que somos constructores activos de nuestras estructuras de conocimiento, oponiéndose de esta manera a las concepciones más conductistas o innatistas vigentes hasta ese momento. De Piaget también es famosa su sentencia de que “la meta principal de la educación es crear hombres que sean capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente de repetir lo que otras generaciones han hecho; hombres que sean creativos, inventores y descubridores.”
Este interés por la actividad, por la creación, por el descubrimiento y la invención se alineaba y reforzaba bien las propuestas de las pedagogías activas que habían surgido a principios del siglo XX con representantes como María Montessori o el mismo John Dewey.
Para Piaget, “cada vez que se le enseña prematuramente a un niño algo que habría podido descubrir solo, se le impide a ese niño inventarlo y, en consecuencia, entenderlo completamente.” Lo cual no supone que el profesor no tenga que intervenir en el diseño de los entornos de aprendizaje sino que los niños aumentan su autonomía cuando se potencia su pensamiento independiente y creativo. Potenciar la autonomía es, si recordamos, lo que nos reclamaba Paulo Freire en la cita que abría este texto y era también unos de los pilares principales de la pedagogía de John Dewey. ...
FUENTE: redesib.formacionib
jueves, 10 de marzo de 2016
APUNTES DE LECTURAS Sobre el Arte
Kathia fianza
Comencemos con la precisión que hace Kant a propósito del término "estética". La encontramos al inicio de la Crítica de la facultad de juzgar. "Estético" se refiere simplemente a cómo "el sujeto se siente a sí mismo tal como es afectado por una representación" (Kant 1991, p 121, § 1). Sugiero entender la palabra "representación" en su sentido más básico y amplio: cualquier cosa de la que tomemos noticia, de la que nos percatemos: un sonido, un color y, por supuesto, configuraciones más complejas como un cristal de cuarzo o una obra de arte… Esto es esencial: lo estético es únicamente lo que sentimos a propósito de cualquier representación y no consiste en determinadas cualidades objetivas de los objetos. Ciertamente, esas cualidades objetivas incidirán en la representación y cómo uno se pueda sentir a propósito de ella, pero, insiste Kant, sería equívoco llamarlas estéticas… Es importante insistir en este punto, crucial para Kant: cuando se dice que algo es "bello", primero, no se está calificando un determinado objeto sino que se está expresando un sentimiento, y, segundo, que ese sentimiento es de tal naturaleza que no puede confundirse con una mera reacción privada, exclusiva de una persona en particular o de un determinado grupo, al que le agradan ciertas cosas y no otras.
..."Bello" no es, pues, un concepto que atribuyamos a las cosas simplemente por sus cualidades objetivas, sino un sentimiento que esperamos se suscite también en los demás. Lo notable y lo que exige una explicación es con qué derecho asumimos que podríamos atribuir a todos ese sentimiento, esa misma reacción estética.
Su respuesta es que solo admitiendo un "sentido común", una misma capacidad en los seres humanos para reaccionar estéticamente, puede resolverse ese enigma, puede explicarse coherentemente esa pretensión que, de hecho, tenemos.
… Piensa, más bien, que dicho "sentido común" estético consiste en las mismas facultades que demostramos poseer al conocer, y que son la "imaginación" y el "entendimiento", pero que justamente no las empleamos con el propósito de conocer, sino de forma espontánea, en un juego armónico y libre (cf. Kant 2001, p. 143, § 9). Ellas simplemente operan, en el caso de lo estético, de forma distinta a como ocurre cuando conocemos.
¿Qué hace que un objeto sea una obra de arte?
…propone Danto, no son determinadas cualidades objetivas, sino dos condiciones básicas, aplicables a todo arte: 1) ser acerca de algo y 2) encarnar un sentido (cf. Danto 1999, p. 204). Es decir, podríamos nosotros concluir, condiciones que solo como sujetos podríamos advertir
Pero, en tal sentido, la advertencia de Danto –compartida por Kant– es crucial: lo que hace una obra de arte no puede establecerse simplemente por las propiedades observables del objeto. Ciertamente, esas propiedades están allí y no pueden en absoluto obviarse para dar cuenta de nuestra experiencia estética, pero en ésta apelamos principalmente a un ámbito intersubjetivo, difícil de establecer y precisar, pero que nos hace conscientes de una pertenencia más allá de lo objetual y cosificado.
Pero el arte que se apodera de nuestra atención, que nos hace detenernos en él, que, como también dice Kant, da lugar a una actividad reflexiva, nos lleva siempre a comunicarnos directamente con los demás, ya sea vía el oficio de los críticos, o por la simple urgencia de tratar de decirles a otros qué encontramos de imborrable o valioso en él, o incluso en el silencioso encuentro y búsqueda de las ocasiones propicias de obras y artistas que nos importan. Todas estas formas plurales, distintas de comunicación sugieren que coincidimos, aunque no podríamos decir objetivamente en qué. Lo cierto es que ponen al descubierto una dimensión pública, posible de ser atribuida solo a seres humanos que así, al modo estético, se reúnen con otros.
El modo estético torna valiosa la coincidencia, pero no porque ésta sea obligatoria, forzosa o cuantificable. Todo lo contrario. Significa, más bien, una experiencia gratuita y libre.
viernes, 21 de febrero de 2014
Luisa Beltrán, una Parlamentaria que ha asumido los retos incluidos en esta experiencia.
Luisa es una Parlamentaria Juvenil MERCOSUR, que sin duda alguna expresa que esta ha sido unaoportunidad que le ha abierto caminos, que le ha enseñado a creer en sí misma y a fortalecer su pensamiento, a madurar sus ideas. De igual manera, la ha llevado a conocer personas que le han servido de guía para aprovechar esta experiencia.
Conozcan un poco sobre lo que Luisa Gabriela Beltrán siente acerca de haber llevado la responsabilidad de ser Parlamentaria durante estos dos años.
Conozcan un poco sobre lo que Luisa Gabriela Beltrán siente acerca de haber llevado la responsabilidad de ser Parlamentaria durante estos dos años.
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